31/03/2026
Soy Alexa Dacier, psicóloga con la agenda vacía, intentando no romperme en una cultura que romantiza emprender sola.
Y quería decirlo así.
Sin maquillaje.
Sin frases de superación metidas a la fuerza.
Sin convertir el dolor en una estrategia de marketing.
Porque hay días en los que emprender se siente bonito, expansivo, creativo.
Y hay otros en los que se siente como mirar una agenda vacía y preguntarte en silencio si de verdad vas a poder sostener tu vida haciendo lo que amas.
Hay una parte de este camino de la que se habla poco.
La parte donde no solo tienes que ser buena en tu trabajo.
También tienes que saber venderte.
Mostrarte.
Grabarte.
Escribir.
Publicar.
Tener energía.
Tener constancia.
Tener autoestima alta incluso cuando las cosas no se están moviendo.
Y seguir creyendo en ti mientras el algoritmo, las cuentas y el miedo hacen su propio ruido.
A veces siento que esta cultura del emprendimiento nos ha vendido una imagen muy bonita de la libertad, pero muy poco se habla del coste emocional de sostener sola una idea, una marca, un proyecto, una vocación… y una vida.
Porque no, no siempre es inspirador.
A veces es agotador.
A veces da vergüenza.
A veces duele.
A veces te hace cuestionarte todo, incluso aquello que sabes hacer bien.
Y en medio de todo eso estoy yo.
Psicóloga.
Escritora.
Mujer.
Madre.
Migrante.
Intentando no confundirme.
Intentando que una agenda vacía no me haga sentir vacía a mí.
Intentando recordar que mi valor profesional no desaparece porque hoy haya silencio.
Que mi capacidad de acompañar no se borra porque este mes esté siendo difícil.
Que el talento no siempre coincide con la visibilidad.
Y que los procesos lentos también merecen respeto.
No escribo esto para dar pena.
Lo escribo porque sé que muchas personas que emprenden, que crean, que sostienen proyectos con el alma, también están cansadas de fingir que todo va bien.
A veces no va bien.
A veces estás sembrando y no ves nada.
A veces estás haciendo mucho y aun así no alcanza.
A veces estás construyendo algo hermoso mientras por dentro luchas para no romperte.