08/03/2021
Buda enseñó a sus discípulos la metáfora de las dos flechas:
-- La primera flecha representa las cosas inevitables de la vida: el dolor, la pérdida, la enfermedad y la certeza de la muerte. Esta flecha es inevitable, e inevitablemente se clavará en la diana que somos todos los seres vivos.
-- La segunda flecha, en cambio, es la que nos disparamos a nosotros mismos, creándonos una herida autoinflingida que muchas veces es mayor que la primera. La causa de esta herida son los cuentos que nos cuenta la mente, todas las formas en que la mente complica nuestro sufrimiento por medio de su relación con lo que está ocurriendo.
Pongamos un ejemplo:
Has sufrido una gran pérdida, quizás tu pareja te ha dejado, quizás un amigo te ha fallado... Dicho dolor es inevitable, te hace sufrir por vinculación hacia esa persona y por ello, deberás de pasar por ese sufrimiento (la primera flecha).
Pero a pesar de ese dolor, decides controlar sus redes sociales (ese fenómeno obsesivo que la mayoría de las personas hacen), te informas de su vida o te llega información de esa persona (buscada o sin buscar) o simplemente, consideras que tienes un tema pendiente con esa persona y quieres hablar porque tienes esa necesidad. Aquí es cuando nos hacemos daños nosotros mismos, nos disparamos creándonos dolor autoinfligio y que podríamos haber evitado centrándonos en nosotros y no en el "otro" (segunda flecha).
Así es la vida... el daño inevitable que debemos de sufrir pero también el dolor que podríamos evitar.