04/03/2018
Las bebidas son más sanas sin hielo
Hay que tener cuidado a la hora de consumir bebidas con hielo.
Mojito
Muchos viajeros a países no muy desarrollados saben que la prudencia a la hora de beber agua puede desbaratarse con un cubito de hielo contaminado en el refresco o en el cóctel. Un equipo de la Universidad italiana de Palermo publicó en diciembre en Annals of Microbiology un análisis de 60 cubitos de hielo procedentes de hogares, restaurantes y comercios de un área geográfica restringida. Encontraron Pseudomonas en la mayoría de las muestras de hielo analizadas. Los cubitos producidos en los hogares y en bares y pubs se caracterizaban por densidades microbianas más altas. Las colonias representativas de las diferentes morfologías bacterianas se recogieron aleatoriamente, se purificaron hasta la homogeneidad y se sometieron a caracterización fenotípica y genotípica. Se identificaron 52 cepas de 31 especies de ocho géneros bacterianos, siendo los grupos más numerosos Pseudomonas, Staphylococcus, Bacillus y Acinetobacter, bastantes de ellos agentes conocidos de infecciones humanas. Con el fin de evaluar la efectividad de los cubitos de hielo para transferir agentes patógenos, se simuló un consumo con diferentes bebidas contaminadas con las bacterias más predominantes (Acinetobacter lwoffii, Bacillus cereus, Pseudomonas putida y Staphylococcus haemolyticus). Los resultados mostraron una reducción del riesgo bacteriano debido al alcohol, CO2, pH y a los ingredientes antibacterianos del vodka, el whisky, el Martini, el té, la tónica y la Coca-Cola.
Para rentabilizar el esfuerzo y matar no dos sino tres pájaros de un tiro, el mismo equipo ha publicado en enero en Journal of Applied Microbiology un análisis con las mismas muestras de los niveles de hongos unicelulares y filamentosos. La biodiversidad fúngica estuvo representada por nueve especies de levadura y nueve de moho. Se seleccionaron cepas de Candida parapsilosis y Cryptococcus curvatus, patógenos humanos oportunistas, y Penicillium glabrum, para evaluar la eficacia de los cubitos de hielo en transferir microhongos después de añadirlos a bebidas alcohólicas y bebidas sin alcohol. En este caso todas las cepas conservaron su viabilidad. Lo más sano, en resumen, es no aguar la bebida con esos cubitos tan perniciosos.