30/12/2025
✨Gracias, 2025.
No por lo que “hemos logrado”, sino por todo lo que nos has permitido sostener, acompañar y habitar juntas.
Porque cuando miramos con honestidad, comprendemos que nada de esto nace del esfuerzo individual, sino de algo más grande que se mueve a través nuestro.
Como dice Nisargadatta Maharaj: “Cuando sabes que no eres el hacedor, todo se vuelve simple. La vida se vive a través de ti.”
A lo largo de este año, muchas de las reuniones en La Sutil terminaban de la misma manera: volviendo a preguntarnos desde dónde hacemos lo que hacemos, qué es lo que realmente buscamos y qué nos impulsa a permanecer en este camino.
Preguntas que buscan verdades sentidas, deseo profundo de este espacio sea una escuela de tejido vivo, hecha de presencia, escucha y vínculo.
Para nosotras es esencial poner el foco en el cuidado, la intimidad, la expresión y movimiento energético. Habitar un lugar donde lo importante no sea “hacer más”, sino estar de verdad; donde cada encuentro se convierta en un acto de respeto hacia los ritmos, las historias y los cuerpos de las personas que llegan.
Porque el llegar a brillar —más o menos— es solo una consecuencia, nunca el centro. Lo importante es la humanidad compartida: poder sentarnos en círculo, mirarnos y escucharnos sin juicio.
Abrir espacios donde podamos sentir sin filtros, expresarnos y recordar quiénes somos. Donde la tribu deje de ser una idea romántica para convertirse en una experiencia viva de sostén y pertenencia. Y donde la conexión y el poder personal no son algo a alcanzar, sino que emerjan solos, cuando hay cuidado y presencia.
Este 2025 nos recordó que el camino espiritual va de volver al cuerpo, al vínculo, a lo simple y que eso es lo verdadero. De permitirnos ser tocadas por lo que emerge, juntas.
Gracias a cada persona que confió, que se abrió y que caminó a su propio ritmo. Gracias por recordarnos que el servicio tiene que ver con estar disponibles y con el corazón abierto.
Seguimos hacia 2026, que se abre con humildad, presencia y amor.
Un abrazo grande 🤎
Anna Anguera y Mònica Pla
La Sutil