31/10/2025
La muerte.
Esa compañera que viene con nosotras durante toda la vida.
Algunas la rechazan. Otras la miran con miedo. Otras se enfadan, se resignan o huyen de ella.
El budismo habla de la impermanencia de toda la existencia. Todo es transitorio. Nada permanece para siempre.
Tus pensamientos cambian.
Cambian tus emociones.
Cambia tu cuerpo.
Tu manera de hablarte.
Cambiamos de estaciones.
La vida entera es un movimiento constante entre aparecer y desaparecer.
Y aún así nos aferramos.
A las personas, a las formas, a las certezas.
Nos cuesta aceptar que todo lo que amamos también cambia, también muere un poco cada día.
Desde la Gestalt, la muerte no es solo un final biológico. Es también cada cierre, cada despedida, cada transformación que nos invita a dejar ir.
Morimos un poco cuando una etapa termina, cuando una relación cambia, cuando algo dentro de nosotras ya no encaja.
Y en cada pequeña muerte, también nace algo nuevo.
Un espacio, una posibilidad, una forma distinta de estar vivas.
Aceptar la impermanencia no significa rendirse, sino abrir los ojos a lo que está aquí y ahora, antes de que se transforme 🍂🌱🍃🍁