10/02/2026
No porque “algo malo” esté pasando, sino porque el sistema nervioso aprendió a vivir en modo supervivencia. A veces el peligro ya no está, el estrés ya pasó, la vida se acomodó… pero el cuerpo todavía no recibió el mensaje
Lo que no se expresa, lo que no se suelta, lo que se estuvo sosteniendo durante demasiado tiempo, queda grabado en los tejidos
Un cuerpo en alerta puede descansar, pero no relajarse del todo. Puede quedarse quieto, pero no entregarse. Puede “estar bien”, pero seguir tenso por dentro.
El masaje es una invitación suave a que el cuerpo baje la guardia. A que el sistema nervioso entienda, sin palabras, que ahora hay sostén, presencia y seguridad. Que no hace falta seguir empujando, resistiendo o controlando.
Cuando el tacto es consciente, lento y respetuoso, el cuerpo empieza a recordar otro estado posible: el de la calma. Y desde ahí, la mente se aquieta y se abre un espacio para que lo que necesita ser ordenado se ordene.
Relajarse no es un lujo, es una necesidad profunda de un cuerpo que ha estado demasiado tiempo en alerta✨