12/02/2026
Sanar no es dejar de tener heridas.
Es dejar de vivir peleándote con ellas.
Hay un momento en el que entiendes que la calma no siempre está,
pero que ahora sabes volver a ti.
Que ya no te abandonas para que te quieran.
Que el cuerpo habla más bajo.
Y que la vida, incluso con sus pérdidas, sigue teniendo sentido.