24/04/2026
Hay algo que veo bastante en consulta y que cuesta desmontar más de lo que parece: la idea de que cuanto más hacemos por nuestra higiene íntima, mejor estamos. Más productos, más limpieza, más sensación de estar “cuidándonos”. Y, sin embargo, muchas veces es justo ahí donde empiezan los problemas.
Porque la v***a no es una zona que necesite que estemos constantemente interviniendo. Me repito, lo sé, pero es importante entender que tiene su propio equilibrio, su forma de mantenerse. Y cuando ese equilibrio se rompe -picor, escozor, molestias, cambios en olor- lo primero que solemos hacer es añadir algo más: otro gel, otra toallita, otro producto “específico”. Con buena intención, pero no con buen resultado.
No todo lo que promete “cuidado íntimo” cuida, igualque no todo lo que molesta es una infección. A veces es la piel reaccionando, a veces es la barrera cutánea más sensible de lo habitual, y muchas veces es simplemente un exceso de cosas que, en lugar de ayudar, están interfiriendo.
Por eso, antes de seguir sumando productos, tiene sentido parar un momento y mirar qué estamos haciendo. Pprque como digo siempre, menos es más.
💬 ¿Te has visto alguna vez en ese bucle de cuanto más uso, peor estoy? Te leo.