17/12/2025
Tu primer ataque de pánico no apareció “de la nada”.
Cuando exploramos la historia con calma, casi nunca fue de la nada. Aunque a veces no seamos conscientes en primera instancia, poco a poco vamos recordando.
✨Desde el enfoque del trauma y del apego, sabemos que el pánico no surge solo por lo que está pasando en el presente, sino por lo que se activa del pasado. Especialmente de experiencias tempranas en las que nos sentimos solos, desprotegidos o emocionalmente abandonados.
Cuando durante la infancia hubo una falta de sintonía emocional —adultos que no pudieron calmar, sostener o proteger— el sistema nervioso aprende algo muy profundo: “estoy solo” o “nadie me va a ayudar”.
Y ese aprendizaje no desaparece con los años. Se queda grabado en el cuerpo.
En muchos casos, además, tuviste que adaptarte demasiado pronto:
calmar a otros, cuidar, ser fuerte, no molestar.
Mientras tanto, tus propias necesidades de seguridad, validación y apoyo quedaban en segundo plano💔
El ataque de pánico suele aparecer cuando esa carga interna acumulada durante años ya no puede sostenerse más.
Es un sistema nervioso que aprendió a sobrevivir sin suficiente apoyo y que hoy reacciona ante cualquier señal de abandono, pérdida o desamparo. Esto es clave🔑
Por eso, trabajar la ansiedad y el pánico no consiste solo en “paliar síntomas”, sino en reparar esas experiencias tempranas, darle al cuerpo nuevas referencias de seguridad y permitir que lo que quedó congelado en el pasado pueda integrarse.
Si te has sentido reflejada o reflejado en este contenido, quiero que sepas algo importante: no estás rota. Tu sistema hizo lo mejor que pudo con lo que tuvo.
Si quieres entender en profundidad el origen de tu ansiedad o de tus ataques de pánico y empezar un proceso de recuperación real y sostenida, puedes pedir cita.
Estaremos encantadas de acompañarte🫂