21/02/2026
La angustia no siempre tiene palabras. Aparece en lo cotidiano, en el cuerpo, en la urgencia, en esa sensación de “algo no está bien” sin causa clara. No se elimina a la fuerza ni se calma solo con técnicas rápidas.
La angustia se escucha. Se trata de darle un lugar, de ponerla a trabajar, de construir herramientas singulares para habitar el día a día sin quedar tomados por ella. Respirar, frenar, registrar qué se repite, pedir sostén cuando hace falta. No todo se resuelve solo.
Si sentís que la angustia se volvió insistente, el espacio terapéutico puede ser un comienzo.
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