16/02/2026
Cuando alguien te dice “has cambiado”, muchas veces no está señalando una pérdida.
Está señalando un movimiento.
Porque cuando dejas de complacer,
cuando empiezas a poner límites,
cuando ya no te adaptas para evitar conflicto,
el equilibrio anterior se rompe.
Y eso puede incomodar.
No porque te hayas vuelto fría.
Sino porque has dejado de ocupar un lugar que te agotaba.
Cambiar no es traicionar.
Es recolocarte.
Y sostener esa nueva versión sin culpa requiere trabajo interno:
claridad emocional, regulación, toma de decisiones más alineadas, límites bien formulados.
Eso es lo que entrenamos en sesión.
No para que te conviertas en alguien distinta.
Sino para que puedas mantenerte en tu evolución sin retroceder para que otros se sientan cómodos.
Si estás en ese punto en el que ya no encajas donde antes sí,
quizá no estés perdiendo nada.
Quizá estés creciendo. 💙