14/01/2026
No has fallado porque no tengas fuerza de voluntad.
La mayoría de los propósitos de año nuevo no fracasan por falta de ganas, sino porque nos pedimos cambios sin mirar el contexto en el que intentamos hacerlos: el momento vital, la energía real y el precio emocional que estamos pagando.
Cuando el contexto no acompaña, aparece la frustración.
Y esa frustración casi nunca va contra el objetivo, va contra nosotros: “otra vez no”, “no puedo”, “siempre me pasa lo mismo”.
Antes de machacarte, quizá valga la pena preguntarte si ese objetivo cabe en la vida que tienes ahora… y cómo vas a retomarlo cuando inevitablemente falles un día.
A veces no necesitamos más disciplina, sino más comprensión.