26/02/2026
Hay una escena que se repite con frecuencia en las consultas de pediatras, odontopediatras y otros profesionales sanitarios, y es que algunos niños LLORAN.
Llorar es la expresión de muchas emociones, siendo probablemente en este caso el principal el miedo a lo desconocido.
Los niños lloran en las consultas por diferentes motivos. Cada persona tiene un temperamento que se manifiesta desde edades muy tempanas. El momento evolutivo en su maduración importa, y por eso lo raro es que un bebé no llore cuando va al pediatra entre los 12 y los 24 meses.
Como profesionales es indispensable tratar a los bebés y niños con suavidad, evitando movimientos bruscos e intentando establecer un contacto visual y verbal. Parte de la exploración, puede hacerse en brazos de los padres.
Los padres deberíamos siempre intentar transmitir serenidad y calma. Es importante tanto el lenguaje verbal -qué se dice y en qué tono- como el lenguaje no verbal, incluyendo actitudes, gestos y posturas. Si los padres están ansiosos, los niños se ponen mucho más nerviosos. El miedo es una reacción normal, que no siempre podremos evitar, pero sí acompañar dando seguridad y confianza.
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