Adriana Reyes Psicóloga

Adriana Reyes Psicóloga Soy Adriana Reyes psicóloga y psicoterapeuta de pareja con más de 14 años de experiencia clínica.

18/02/2026

𝗤𝘂𝗲𝗱𝗮𝗻 𝟰 𝗱í𝗮𝘀.

Y quiero que te hagas esta pregunta, sin juicio:

¿Tu seguridad en sesión depende de “cómo estés” ese día… o de que tengas un mapa claro para sostener lo que ocurre?

Este domingo a las 18:00 doy un taller online gratuito para enseñarte el enfoque que ordena la sesión por dentro: más dirección, más calma y menos autoexigencia.

Tienes el enlace en mi bio para apuntarte.

En depresión, a veces no hay tristeza.Hay apagón.Baja energía, desconexión, anhedonia… y la tentación de tratarlo como “...
17/02/2026

En depresión, a veces no hay tristeza.

Hay apagón.

Baja energía, desconexión, anhedonia… y la tentación de tratarlo como “falta de ganas”.

Pero muchas veces es otra cosa: un estado de protección del sistema nervioso.

Por eso “anímate” no sirve.

Porque lo clínico no es empujar hacia fuera, sino detectar qué se está quedando bloqueado por debajo: cuerpo desconectado, relato sin emoción, crítica interna, pérdida sin duelo, enfado inhibido…

Y desde ahí, intervenir con dirección:
abrir una puerta emocional pequeña pero segura para que el paciente pueda sostenerlo y el proceso empiece a moverse.

Si quieres más criterios e intervenciones para trabajar con dirección emocional en sesión: 𝘀í𝗴𝘂𝗲𝗺𝗲.

17/02/2026

Faltan 5 días para el taller y, si eres psicóloga, esto te interesa de verdad.

Porque la seguridad en sesión no llega con más teoría.

Llega cuando tienes estructura interna para leer lo que pasa y saber cómo intervenir.

📅 Domingo a las 18:00 (online y gratuito).

Te apuntas desde el enlace.

14/02/2026

Después de 15 años de experiencia trabajando con playmobils,, si hay algo que he aprendido trabajando con muñecos en terapia, es que no toleran la prisa.

Al principio creía que el valor estaba en saber mover bien la escena, en leerla rápido, en entender qué estaba pasando.

Con el tiempo me di cuenta de que, cuando me adelantaba, algo se cerraba. El cuerpo del paciente se iba, la emoción se apagaba, la imagen perdía fuerza.

El trabajo con muñecos no es una técnica más. Es un espacio muy sensible donde aparece lo que muchas veces no ha podido decirse con palabras.

Y eso no se sostiene interpretando ni dirigiendo, sino respetando la imagen, el ritmo y la distancia.

He visto cómo un gesto demasiado rápido, una pregunta prematura o una explicación bienintencionada podían cortar un proceso profundo.

No porque el recurso no funcione, sino porque el encuadre no estaba cuidado.

Con el tiempo entendí que, en este tipo de trabajo, el lugar del terapeuta es más silencioso de lo que parece.

Sostener sin tocar. Mirar sin invadir. Esperar sin forzar.

Porque cuando la escena es respetada, el paciente puede verse desde fuera…

Y ahí es donde empieza el verdadero movimiento terapéutico.

Guárdalo si trabajas con muñecos o con recursos simbólicos.

A veces, lo más difícil en terapia es no hacer de más.

08/02/2026

Hay sesiones en las que la culpa ocupa todo el espacio.

El paciente se ataca, se juzga, se responsabiliza de todo… y no consigue salir de ahí, aunque entienda racionalmente que no hizo nada malo.

Durante mucho tiempo he intentado trabajar la culpa desde la explicación.

Poner contexto, relativizar, ayudar a pensar distinto.

Y muchas veces el paciente lo comprendía, pero por dentro nada cambiaba.

He ido viendo que la culpa cumple una función emocional muy concreta.

En muchos casos aparece como una forma de seguir vinculado, de reparar, de no perder al otro.

El sistema emocional cree que castigándose mantiene la relación.

Cuando la intervención se queda solo en la cabeza, la culpa se protege.

Pero cuando ayudamos al paciente a notar cómo vive esa culpa en el cuerpo, qué tensión sostiene y qué impulso hay detrás, algo empieza a aflojar.

El ataque interno deja paso a una responsabilidad más sana.

Y la sesión puede avanzar sin que el paciente tenga que seguir haciéndose daño para sentirse válido.

Ahí es donde el proceso empieza a moverse de verdad.

Hay pacientes que entienden perfectamente lo que les pasa.Pueden explicarlo con claridad, hacer conexiones, incluso refl...
02/02/2026

Hay pacientes que entienden perfectamente lo que les pasa.

Pueden explicarlo con claridad, hacer conexiones, incluso reflexionar con mucha lucidez.

Y aun así… el proceso no avanza.

En trauma, 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗿𝗲𝗻𝗱𝗲𝗿 𝗻𝗼 𝘀𝗶𝗲𝗺𝗽𝗿𝗲 𝗿𝗲𝗴𝘂𝗹𝗮.

Porque cuando el sistema nervioso sigue en alerta o en apagón, la emoción no puede sostenerse, aunque el discurso sea impecable.

𝗔𝗵í 𝗲𝘀 𝗱𝗼𝗻𝗱𝗲 𝗺𝘂𝗰𝗵𝗮𝘀 𝘀𝗲𝘀𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝘀𝗲 𝗮𝘁𝗮𝘀𝗰𝗮𝗻.

No por falta de teoría.

Sino por no estar leyendo qué estado emocional está gobernando ese momento.

Cuando no miramos eso, hacemos preguntas profundas cuando toca sostener.

O sostenemos cuando ya hay material para intervenir.

Y sin darnos cuenta, empujamos a la cabeza algo que todavía no puede habitarse en el cuerpo.

Trabajar con dirección emocional es aprender a leer primero el estado, regular antes de profundizar y respetar el ritmo real del sistema nervioso.

Si quieres criterios claros para intervenir sin improvisar y sin desbordar al paciente (ni a ti):

👉 Comenta 𝗘𝗠𝗢𝗖𝗜𝗢𝗡𝗘𝗦 y te envío el ebook 𝗟𝗮𝘀 𝟯 𝗰𝗹𝗮𝘃𝗲𝘀 𝗱𝗲𝗹 𝗲𝗻𝗳𝗼𝗾𝘂𝗲 𝗲𝗺𝗼𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗹.

30/01/2026

Con el tiempo he ido viendo que, cuando una sesión se queda anclada en el enfado, algo no está pudiendo avanzar.

He acompañado a muchos pacientes que llegaban una y otra vez con la misma rabia, el mismo conflicto, la misma tensión corporal.

Al principio he intentado ayudar regulando, validando, bajando intensidad.

Y aunque eso es necesario, muchas veces no era suficiente.

El enfado volvía. La sesión se repetía.

He ido entendiendo que el enfado casi nunca es el punto de llegada.

Suele ser una emoción protectora que aparece cuando hay algo más vulnerable que todavía no puede mostrarse.

Miedo, tristeza, sensación de injusticia, abandono, vergüenza.

Cuando el trabajo terapéutico se queda solo en el enfado, el proceso se estanca.

Pero cuando ayudamos al paciente a contactar con lo que ese enfado está sosteniendo, algo cambia.

La emoción se organiza, el vínculo se profundiza y la intervención empieza a tener dirección.

He aprendido que trabajar el enfado no consiste en apagarlo ni en contenerlo sin más.

Consiste en escucharlo con suficiente profundidad como para entender qué está protegiendo.

Ahí es donde la sesión deja de girar en círculo y empieza a moverse.

Cuando una paciente te dice “tengo baja autoestima”, es muy fácil que la sesión se vaya a lo de siempre: técnicas, afirm...
28/01/2026

Cuando una paciente te dice “tengo baja autoestima”, es muy fácil que la sesión se vaya a lo de siempre: técnicas, afirmaciones, tareas… y un intento de “subirla”.

Pero en clínica, la autoestima casi nunca es el origen.

Suele ser el resultado de un aprendizaje relacional:
cómo tuvo que adaptarse para pertenecer, para no molestar, para no perder el vínculo.

Y por eso, si no miras qué emoción está organizando esa adaptación (y qué protección la sostiene), el trabajo se queda en superficie.

En este carrusel te dejo un mapa sencillo para intervenir con más dirección:

📌 localizar el momento exacto que se activa en sesión
📌 identificar la protección (sin arrancarla)
📌 y ordenar el proceso para que tenga sentido con su historia

Porque la clave no es “quererse más”.

Es que la paciente pueda dejar de sobrevivir en relación consigo misma.

Si quieres más criterios e intervenciones emocionales así, para sesión:
sígueme.

26/01/2026

Cuando veo tristeza en sesión, muchas veces no aparece en forma de llanto ni de palabras claras.

La noto como peso en el pecho, como cansancio emocional o como un n**o que no termina de salir.

En esos casos, trabajar la pena pasa primero por crear seguridad.

Por eso utilizo un corazón de peluche y un fonendo como mediadores.

Al escuchar el corazón y preguntar “si pudieras hablar, ¿qué dirías ahora?”, la tristeza empieza a tener voz sin desbordar.

El objeto simbólico permite acercarse a la emoción con la distancia justa, pero sin desconectarse de ella.

Escuchar el corazón es una forma de empezar a expresar la tristeza de forma segura.

22/01/2026

Un paciente puede saber que siente tristeza, rabia o miedo…
y aun así no estar sintiendo nada en el cuerpo.

Y si la emoción no se percibe, no puede trabajarse.

El recorrido emocional en sesión no empieza interpretando.

Empieza aquí:

Primero, percibir la emoción en el cuerpo.
¿Dónde se nota? ¿Cómo se manifiesta?

Después, identificarla.
Dar sentido a esa sensación corporal.

Luego, nombrarla.
Poner palabras que ayuden a organizar la experiencia.

Más adelante, expresarla con seguridad.
Sin forzar, sin desbordar.

Cuando esto ocurre, el sistema nervioso puede regularse.
La emoción deja de ser amenaza.

Y solo entonces aparece algo clave: la posibilidad de soltar e integrar.

Si la emoción se queda en lo intelectual, no se regula.
Se entiende, pero no se transforma.

Cuando el paciente puede sentir la emoción en el cuerpo, sostenerla y atravesarla acompañado, lo que ocurre no es un insight más.

Es una experiencia emocional real.

Y eso es lo que genera cambios verdaderos.

Este proceso —paso a paso— no suele enseñarse en los libros.

Pero marca la diferencia entre comprender una emoción…y poder transformarla en sesión.

19/01/2026

Con los años, si hay una emoción que he aprendido a tratar con muchísimo cuidado en terapia, es la vergüenza.

La veo a men**o en personas con historias de trauma. No suele aparecer como rabia o tristeza, sino como algo más silencioso: una sensación profunda de “hay algo malo en mí”.

Vergüenza por lo vivido, por no haberse defendido, por no haber hablado antes, por seguir sintiendo dolor.

Al principio me costaba mucho trabajar con ella. La vergüenza no se muestra, se esconde.

Aparece en silencios, en miradas hacia abajo, en cambios de tema.

Con el tiempo entendí que no se desbloquea explicando ni convenciendo a nadie de que “no tiene motivos para avergonzarse”. Se trabaja en la relación terapéutica. No juzgando. No teniendo prisa..

Muchas veces, la primera vez que alguien cuenta su historia no necesita interpretación, necesita presencia y mucha validación.

Porque la vergüenza empieza a aflojar cuando alguien puede mostrarse… y ve que el vínculo no se rompe. La vergüenza se repara en relación con un vínculo seguro.

Durante años se nos habló de vocación, de compromiso, de estar para el otro.Pero casi nadie nos habló de cómo estar para...
13/12/2025

Durante años se nos habló de vocación, de compromiso, de estar para el otro.

Pero casi nadie nos habló de cómo estar para nosotras mientras acompañamos procesos intensos.

Este carrusel no busca señalar, ni provocar por provocar.

Busca poner palabras a algo que muchas sienten pero pocas se permiten cuestionar.

A veces el malestar no es personal.

Es estructural.

Y mirarlo de frente ya es un primer acto de cuidado.

Dirección

Provença 238
Barcelona
08008

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Adriana Reyes Psicóloga publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Contacto El Consultorio

Enviar un mensaje a Adriana Reyes Psicóloga:

Compartir

Share on Facebook Share on Twitter Share on LinkedIn
Share on Pinterest Share on Reddit Share via Email
Share on WhatsApp Share on Instagram Share on Telegram

Categoría