31/12/2025
Que el 2026 nos encuentre despiertas. �
Madres que ya no aceptan migajas de cuidado ni discursos que disimulan la violencia bajo protocolos vacíos.� Que el 2026 sea el año en que la maternidad deje de ser territorio de soledad y se convierta, por fin, en un asunto colectivo.
Que se abran las salas de parto y se cierren las grietas del sistema. �Que ninguna mujer tenga que parir con miedo, en silencio o pidiendo permiso para existir.� Que la palabra “respeto” sea práctica, no eslogan.
Que la conciliación deje de ser un privilegio.� Que los permisos sean reales.� Que la lactancia no dependa del heroísmo materno sino del sostén social.� Que la crianza no sea una carga individual sino una responsabilidad compartida.
Que 2026 nos encuentre incendiando lo viejo con ternura. �Tejiendo nuevas formas de nacer, criar y maternar.� Habitando maternidades libres, gozosas, elegidas.� Reclamando todo lo que es nuestro: tiempo, cuerpo, placer, derechos, voz.
Porque cuando una madre es cuidada, el mundo entero se transforma.