12/04/2026
Algunas personas no saben hacerse cargo de las consecuencias de sus acciones. Dan sus vínculos por sentado, y actuan con poca responsabilidad afectiva. Se saltan los límites personales de los demás, hacen comentarios pasivo-agresivos, o actúan de forma deshonesta y sin empatía. Pero, cuando llega el momento de aceptar las consecuencias de sus acciones, no quieren, se victimizan y culpan a los demás de su situación.
Cuando alguien no tiene las herramientas (o la voluntad) para gestionar su propia sombra, puede intentar TRIANGULAR a las personas que están a tu alrededor para manipular la narrativa de lo que realmente ha sucedido entre vosotros. Extender su NEGACIÓN el círculo social para aislarte y proteger así su imagen. ¿Cómo?.
- Preocupación Fingida: Les digo a los demás que "te noto raro" o que "estás cambiando mucho", sembrando la duda sobre tu salud mental.
- La Traición: Te critico a tus espaldas para ganarme aliados.
- Controlo la narrativa. Como la otra persona no puede defenderse, sólo existe una historia de lo que ha sucedido, aunque no sea así.
- El Papel de Víctima: Cierro el círculo diciendo: "¡No entiendo qué le pasa!".
Pero sí que lo saben, CLARO QUE LO SABEN, el problema es que prefieren quedar como los buenos y perderte, a asumir que todos nos equivocamos, y que las relaciones sanas necesitan conversaciones difíciles, reciprocidad, respeto por los tiempos y los espacios de los demás, y mucha empatía y comprensión.
Y, seamos sinceros, quién minimiza tus necesidades, abusa de tu confianza y habla de forma despectiva a tus espaldas, NO PUEDE ESPERAR QUE EL VÍNCULO SE SOSTENGA.
Es agotador estar del otro lado, porque mientras tú intentas procesar el dolor de una traición o una falta de respeto, tienes que lidiar con la gestión de "daños" en tu círculo social.
¿Qué hago? NADA. Lo que dice Pedro de Juan dice más de Pedro que de Juan.