06/02/2026
Nos enseñaron que ser cordial era ser buena.
Que ceder era madurar.
Que callar evitaba problemas.
Y sin darnos cuenta, empezamos a usar la cordialidad como una forma de protegernos.
De no molestar.
De no perder el vínculo.
Pero hay un punto en el que la pregunta deja de ser “¿estoy siendo amable?”
y pasa a ser: ¿me estoy siendo leal?
Porque cuando la cordialidad te aleja de ti, ya no es cuidado. Es renuncia.
En los próximos meses abriré espacios de trabajo grupal donde no se viene a aprender a ser mejor, ni a cambiar quién eres. Sino para habitarte.
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