07/04/2026
“No es vino, es diversión embotellada”.
Este tipo de mensajes no son inocentes.
Como madre y como profesional que acompaña a familias, me preocupa cómo seguimos asociando el alcohol con la idea de diversión. Especialmente cuando muchos jóvenes crecen con la sensación de que para pasarlo bien hay que beber.
No se trata de demonizar el vino. Forma parte de nuestra cultura y puede disfrutarse en contextos responsables.
Pero sí se trata de cuestionar el mensaje.
Porque cuando la diversión parece depender de una botella, estamos simplificando algo mucho más complejo… y normalizando una relación poco saludable con el alcohol.
Las marcas no solo venden productos. También influyen en cómo entendemos el ocio, el disfrute y los vínculos.
Y eso también es responsabilidad.
Porque la diversión no debería venir embotellada.
Canto 5 , creo que merece la pena reflexionarlo.