16/02/2026
¿Inducción solo por tener un IMC mayor de 30?
Durante el embarazo todavía seguimos sufriendo violencia obstétrica. Si te han dicho frases como “con tu IMC hay que inducir sí o sí”, “no podemos esperar” o “esto es lo que marca el protocolo”, es normal que hayas sentido miedo o presión.
El IMC es una medida que relaciona peso y talla. En obstetricia, un IMC mayor de 30 se considera un factor de riesgo y puede requerir un seguimiento más estrecho. Pero la evidencia científica actual no respalda la inducción del parto únicamente por tener un IMC elevado.
Ni las grandes guías basadas en evidencia ni las revisiones sistemáticas establecen el IMC por sí solo como indicación automática para inducir. La decisión debe basarse en la situación clínica concreta de cada embarazo, no en un número aislado.
La obesidad se asocia estadísticamente a más probabilidad de complicaciones, y cuando estas aparecen puede haber motivos reales para inducir. Pero riesgo aumentado no significa obligación automática. Cada mujer merece una valoración individualizada.
Inducir no es neutro. La inducción se asocia a mayor riesgo de cesárea, partos instrumentales, episiotomías y retraso en la lactancia, por lo que debe indicarse con precaución.
La última decisión es tuya. Tienes derecho a información clara, basada en evidencia, a conocer riesgos, beneficios y alternativas, y a decidir sin presión ni miedo.
Porque más allá de cualquier protocolo, la verdadera labor profesional es acompañar a la mujer con evidencia, alternativas y respeto, para que pueda decidir desde la información y no desde el miedo.
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