13/02/2026
Intentar extirpar el dolor del día a día es como intentar quitarle los hilos a un jersey: al final, te quedas sin jersey.
Cuando te obsesionas con no sentir ansiedad, no estar triste o no dudar, haces dos cosas:
Te desconectas de tus necesidades reales.
Dejas de moverte hacia lo que de verdad te importa por miedo a que el camino "duela".
Estar vivo implica, obligatoriamente, que a veces las cosas escuecen. Si esperas a que el marcador emocional esté en "0" para empezar a vivir, te vas a quedar en la sala de espera viendo cómo pasan los años (y las oportunidades).
La terapia no es para que dejes de sufrir. Es para que el sufrimiento no sea el que lleve el volante de tu vida.
¿Cuántas cosas has dejado de hacer esta semana "hasta que te sientas mejor"?