01/02/2026
¿Sientes que reaccionas con más intensidad de la que esperabas?
¿Te cuesta identificar de dónde vienen algunas emociones o comportamientos?
¿Te reconoces actuando desde una parte tuya que solo quiere protegerse?
Cuando actuamos desde una herida emocional no resuelta, el presente se mezcla con el pasado. Por eso, identificar y trabajar esas heridas es un paso esencial para dejar de vivir en piloto automático y empezar a responder desde el cuidado, no desde la defensa.
En este post encontrarás 7 ejercicios prácticos para explorar nuestras heridas emocionales, darles un espacio y empezar a transformarlas con más conciencia y menos juicio.
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Gracias por estar aquí 🤍
Ángela – AKNA Psicología
Importante:
Estos ejercicios no sustituyen un proceso terapéutico. Cuando hablamos de heridas emocionales nos referimos a experiencias relacionales que han dejado una huella profunda en nuestra forma de sentir, pensar y vincularnos. A menudo se trata de traumas relacionales o vinculares, es decir, vivencias dolorosas dentro de vínculos significativos que afectan nuestra seguridad emocional.
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