31/03/2026
Meterse bajo el paso es entregarlo todo.
El cuerpo al límite. La fe por delante. Y los pies sosteniendo cada segundo de ese esfuerzo.
Pero lo que nadie cuenta es lo que ocurre ahí abajo.
Las rozaduras que aparecen a mitad de recorrido. Las uñas que lo acusan días después. La sobrecarga que se instala cuando el arco ya no puede más.
Este año, antes de meterte bajo el paso, cuida los pies que te van a llevar hasta el final.