09/03/2026
Continuemos hablando de la pareja
En el post anterior introdujimos un tema que ahora me gustaría desarrollar.
Trata de si conocemos a nuestra pareja, de si realmente la vemos de verdad. Reflexionemos sobre esta cuestión con calma y neutralidad, intentemos ser meros observadores y dejemos el juicio y la valoración a un lado.
Meditemos ahora sobre cuestiones como, por ejemplo, si vemos tanto lo que nos enamora y cuadra con nuestra manera de percibir el mundo y, en general, la vida, como aquello que nos genera cierto rechazo y, en ocasiones, incluso enfado. Es posible que lo veamos todo, lo que ya es más difícil es que lo veamos sin juzgar. Este sería el primer paso.
El siguiente consistiría en llegar a la comprehensión de quién tenemos delante, sin juicio, y tras esto, escucharnos en profundidad para decidir si aceptamos en su conjunto a esta persona. También sería interesante dar una vuelta a aquello que rechazamos, solo por ver si tiene algo que ver con nosotros o no. Aquí entran en juego algunos factores que sería interesante tener en cuenta.
Uno de ellos tiene que ver con el concepto conocido como Ley del Espejo, que en resumen dice que proyectamos en las otras personas, a modo de reflejo, aquello que no queremos mirar o que tenemos sin resolver en nuestro interior. Y de especial importancia serían aquellos aspectos que nos molestan de otros. Un ejemplo, cuando alguien no para de hablar y no deja espacio para un diálogo, me molesta...pues bien, tal vez se deba a que no paro de hablarme a mí mismo con críticas y juicios (esta es solo una posibilidad, por supuesto).
Otro factor a tener en cuenta. En ocasiones, conocemos a alguna persona que nos atrae de una manera especial y esto conlleva cierta intensidad emocional. Suele darse una primera fase donde todo en ella/él es maravilloso, nos reímos, disfrutamos, sentimos complicidad, intimidad...estamos conociendo a esa persona...lo que pasa es que, poco a poco, empezamos a ver aspectos que, de alguna forma, no nos encajan. Esto podría tener alguna relación con el punto tratado en el párrafo anterior. A veces, incluso nos sentimos atacados.
Y aquí, la pregunta que hemos de hacernos es qué queremos hacer con esto, ¿lo aceptamos?, ¿lo intentamos cambiar?, ¿lo rechazamos de plano y abandonamos?, ¿lo hablamos solo para transmitir cómo nos sentimos sin responsabilizar a la otra persona?...hay muchas posibilidades y nuestra elección dependerá del grado de dolor o ataque que sintamos o percibamos y del grado de autoconocimiento y de desarrollo personal en el que nos situemos en ese momento.
Todo esto solo son pequeños apuntes con los que pretendo que nos paremos a mirar y a mirarnos para entender y para entendernos un poco más. Siempre con mucho amor y comprensión.
Tras esto...quién sabe….
Si lo deseáis y queréis comentar algo, encantado de conversar.
Y si estáis en un momento delicado y os atrae la idea de comenzar un proceso terapéutico, también estaría encantado de escucharos y de valorar juntos esta posibilidad.