07/08/2020
Comparto cada palabra.
"Mi peque no gateó, pasó directamente a andar"
Ocurre más de lo que debería... pero que algo suceda no significa que sea lo más adecuado.
En primer lugar, TODOS los peques, si no hay una patología que lo impida, van a andar ¡porque el ser humano se desplaza sobre 2 piernas! Y hagamos lo que hagamos, respetemos o no ¡van a andar! Pero el camino y las consecuencias no van a ser las mismas.
A nivel motor:
Un bebé al que se le respeta, al que no se le coloca en posturas que no llega por sí mismo, sino que las va descubriendo en función de sus posibilidades, va a tener unos APOYOS, Una POSTURA, un TONO... diferente que el que no ha sido respetado y esto no se observa sólo en el primer año de vida, perdura.
Hay que diferenciar la CANTIDAD (hacer algo: si anda...) de la CALIDAD (cómo lo hace: con qué apoyos, con qué tono, si hace compensaciones...) los adultos solemos fijarnos en la cantidad "el mío anda desde los 9 meses", "el mío uso taca taca y sube por todo" pero no en la calidad ¿qué apoyos usa?, ¿cómo coloca sus pies?, ¿por qué su tronco está tenso?....
Cuando no los colocamos en posturas que no llegan por sí mismos y les ofrecemos el Tiempo, el espacio y el acompañamiento adecuado, aparece el volteo, el reptado, el gateo, se sientan por sí mismos, se ponen de pie, andan... y ¡claro que el gateo es importante! Podéis buscar artículos sobre el tema que ya he escrito, pero NO lo es SÓLO el gateo, es cómo se llega hasta él y cómo esté evoluciona hasta comenzar a andar.
La cuestión no es tanto si gateó o no gateó, sino cómo fue su primer año de vida. Aunque lógicamente, si hubo gateo, seguro que el peque tubo más posibilidades de explorar en el suelo y de descubrir su cuerpo.
A nivel emocional:
Pero cuando le damos importancia al gateo, no nos importa sólo como un conjunto de músculos o porque tenga repercusión a nivel cerebral o en la futura lectura... lo que también importa es cómo se ACOMPAÑÓ a ese bebé, si se le respetaba tal cual era o el adulto "siempre quería más", aún estaba en el suelo y ya lo sentaban, comenzaba a sentarse y ya lo ponían de pie ¿creéis que eso es tener en cuenta al bebé?
No es lo mismo llegar a este mundo y que los adultos que te quieren te perciban como alguien COMPETENTE, que confían en que vas a ir desarrollándote, que se respeta en el momento que estás y te sientes a gusto ; a que siempre "pidan más", que crean que, si no "estiran de tí" no serás capaz de hacerlo.
Tampoco es lo mismo que se respete la necesidad de movimiento, de exploración que es capaz de alcanzar el peque por sí mismo, que estar atado e inmovilizado en carros, hamacas, bumbos o sobreestimulados en tacatas, saltadores...
Por lo tanto, cuando le damos importancia al gateo, no es sólo al gateo en sí (que la tiene) es a todo lo que hay antes y después, es a cómo entendemos a los peques, si los consideramos competentes y capaces o unos seres pasivos que nosotros tenemos que estimular.
Y sí, encontramos muchos peques que "pasaron directamente a andar" pero... ¿tuvieron las oportunidades?
Laura Estremera Bayod
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