06/12/2025
Hace poco perdimos a uno de los mejores vecinos de Los Molinos.
Llevábamos un tiempo sin verlo entrar con su gayao de madera, su boina y su sonrisa. Las tres inseparables de él.
Cuando lo veía no podía evitar recordar la frase de Borges: “No hables a menos que puedas mejorar el silencio”. Él hablaba poco y, cuando lo hacía, era para dedicar palabras amables, sobre todo a su “Rosica”. Siempre me pareció admirable el amor con el que hablaba de su familia en general y de ella en particular.
No se fue de la farmacia ni un solo día sin decirnos que “echáramos las vueltas en la hucha” de laAECC. Aún recuerdo lo que me sorprendió cuando me contó hace años que había sido marino. No me encajaba nada una vida tan dura con el espíritu tan bondadoso y relajado que desprendía.
Las personas que intentamos ser amables con todo el mundo, a veces nos olvidamos de expresar el cariño y la admiración a quienes más nos lo merecen. Espero que él sí lo supiera.
Jamás me dio un consejo en los 10 años que lo conocí. Él era de pocos consejos y de dar mucho ejemplo.
Gracias por el ejemplo que nos diste, Camilo.
DEP.
Enrique.