30/10/2025
🌩️ Migrañas:
cuando el cuerpo pide silencio...
Las migrañas no son solo un dolor de cabeza. Son una forma en la que el cerebro dice “basta”.
Desde la ciencia, sabemos que se trata de un trastorno neurológico en el que el cerebro entra en un estado de hipersensibilidad. Se produce una alteración en la forma en que las neuronas procesan los estímulos, los vasos sanguíneos del cerebro se dilatan y se liberan sustancias inflamatorias que activan los nervios del dolor.
El dolor suele percibirse en un solo lado de la cabeza, a menudo detrás de un ojo, en la sien o en la parte frontal, aunque puede irradiarse hacia el cuello o toda la cabeza. Es un dolor pulsátil, profundo y persistente, que puede durar horas o incluso días.
Durante la crisis, el cuerpo puede experimentar náuseas, mareos, visión borrosa, sensibilidad a la luz, al ruido o a los olores, y una necesidad casi urgente de aislarse.
Antes de que aparezca el dolor, el cerebro muchas veces avisa.
Algunas personas sienten una “aura”, una especie de advertencia que puede incluir destellos de luz, dificultad para enfocar la vista, hormigueos en las manos o en el rostro, o una sensación de confusión mental. Es la forma en que el cerebro intenta decir: “voy a colapsar”.
Más allá de lo físico, la migraña también tiene un lenguaje emocional.
Suele aparecer cuando la mente ha soportado demasiado: estrés, tensión constante, emociones reprimidas o cansancio acumulado. Es el cuerpo pidiendo pausa, silencio, descanso.
No es una debilidad, es una alarma del sistema nervioso que nos obliga a parar cuando no lo hemos hecho a tiempo.
Sanar una migraña no solo implica medicación o descanso físico. Implica escuchar al cuerpo y entender qué está tratando de expresar:
👉 “Necesito soltar.”
👉 “Necesito calma.”
👉 “Necesito que me cuides.”
Porque cada dolor tiene un mensaje, y aprender a escucharlo es también una forma de amor propio.