18/12/2025
Esta frase ha sido una de las que más se ha repetido estas semanas en consulta. Y no habla de pereza, habla de agotamiento. La traducción emocional es: estoy agotado y no puedo más.
Vivimos en una sociedad que premia llegar al final de la carrera, aunque sea sin aliento. Que normaliza el cansancio crónico, la desconexión del cuerpo, la ansiedad constante y el “ya descansaré cuando pueda”.
No estamos cansados/as porque sí. Estamos cansados/as de exigirnos sin parar, de no escucharnos, de vivir en modo productividad constante.
El problema es que cuando las vacaciones se convierten en la única salida, el cuerpo suele haber gritado mucho antes, en forma de insomnio, irritabilidad, bloqueos, ansiedad, tristeza o enfermedades.
Las vacaciones no deberían salvarnos del colapso, deberían disfrutarse, no vivirlas como forma de supervivencia.
🫂 Cuidarnos no debería ser el premio final, sino parte del camino.
Porque cuando vivir se convierte solo en resistir, algo importante se está perdiendo.