03/03/2026
SÍNTOMAS DE LA ÉPOCA XI
EL REINO DEL NIÑO GENERALIZADO
La teoría del “niño generalizado” encuentra su fundamento en una intervención de Jacques Lacan en el “Discurso de clausura de las Jornadas sobre la psicosis en el niño”. Allí se refiere a Antimemorias de André Malraux. El futuro capellán de Vercors realiza una observación decisiva: “En el fondo, no hay gente madura”. Malraux insiste con otra frase: “El hombre es lo que hace”. Y es evidente que lo que hacen los hombres de hoy, muchas veces, es cosa de niños.
En sus Antimemorias, se refiere a los campos de concentración y a la necesidad de los personajes de ignorar la muerte. Como lo plantea Éric Laurent, ese encarnizamiento en hacerse el distraído presenta un costado profundamente infantil. La cuestión remite a una posición subjetiva. Lo infantil, en este punto, se vincula con la posición frente al goce y frente al Otro. Se trata de un modo de situarse ante el deseo y ante la muerte eludiendo sus consecuencias.
El gesto de “hacerse el distraído” implica una negativa a saber algo del goce en juego y de la implicación propia en aquello que acontece. Allí se perfila una modalidad donde el sujeto procura mantenerse al margen de la responsabilidad que su acto implica.
En el mundo contemporáneo, donde la ciencia y el discurso capitalista han operado con eficacia, el padre deja de presentar el estatuto de padre trágico para adoptar el de padre humillado. Trabajador aplicado, evaluado, integrado al circuito productivo, su palabra pierde capacidad de ordenar y de introducir una distribución del goce que establezca un límite.
El resultado configura el reino del niño generalizado: sujetos que reclaman derechos sin asumir consecuencias, que demandan satisfacción inmediata y que delegan en el Otro la regulación de aquello que les concierne. El infantilismo de la época se reconoce en la dificultad para responder por lo que se hace, en la tendencia a ubicar la causa en el exterior y en la aspiración a un goce pleno, sin pérdida, que desconoce la estructura misma del deseo.
Luis Dario Salamone /Psicoanalista de la EOL