04/02/2026
1- No es solo “estética”
La diástasis no va de barriga “floja”. Es una alteración funcional de la línea alba que puede afectar a la fuerza, la postura, el suelo pélvico y hasta al dolor lumbar.
2-Puedes tener diástasis y estar delgada
No hace falta tener barriga visible. Hay mujeres con abdomen plano… y una diástasis bien presente cuando hacen un esfuerzo. Sorpresa.
3-No solo aparece tras el embarazo
El embarazo es el rey del ranking, sí, pero también puede aparecer en:
– Deportistas mal entrenadas
– Personas que levantan peso sin control
– Cirugías abdominales
– Tos crónica o estreñimiento mantenido
Los “crunches” no la curan (spoiler: suelen empeorarla)
4- Hacer abdominales clásicos sin control de presión es como abrir más una cremallera ya rota. Muy motivador no es, pero es real.
No importa solo cuánto se separa, sino cómo responde
5-Una diástasis de 2 cm puede ser más problemática que una de 4 cm si no hay tensión, control y capacidad de generar fuerza. Calidad > cantidad.
6-La respiración juega un papel clave
Si no hay buena gestión del diafragma y la presión intraabdominal, la línea alba sufre. Respirar mal también cuenta como “mal entrenamiento”.
7-Puede mejorar incluso años después del parto.
No, no está “perdida para siempre” porque tu hijo tenga 6 años. Con trabajo bien dirigido, el tejido responde.
8-Está muy relacionada con el suelo pélvico
Diástasis y suelo pélvico suelen ir de la mano. Si uno falla, el otro suele pedir auxilio poco después.
9-El famoso “bulto en forma de cono” es una señal de alarma
Ese relieve tipo “montañita” al incorporarte no es gracioso ni anecdótico: es una mala gestión de presiones y una linea media no competente.
10-Se puede prevenir (bastante)
Entrenar bien durante el embarazo y el postparto reduce mucho el riesgo. No es magia, es fisioterapia bien hecha 😉.
Si quieres prevenirla ponte en contacto con nosotras y si quieres tratarla por supuesto también.
Te ayudamos?