03/02/2026
Hace unos meses, se me quedó muy fijada la colaboración de un cómico en un conocido programa de TV, donde desde el humor decía que hay dos tipos de personas; las que van fluyendo por la vida, y las que hacen de valle para que otros puedan fluir.
En ese instante, me acordé de muchas personas que tengo en consulta. Es más habitual, que las personas que acuden a un tratamiento psicológico continuado pertenezcan al colectivo que hace de valle. Se (a veces sobre-) responsabilizan, se comprometen, se autoexigen, se desgastan, se agotan, se cansan, protestan, están de mal humor, son pesimistas e incluso a veces tildadas de depresivas. Y a veces, no saben que pasa, pero ya no pueden más.
Los "valles" no entienden para qué hay que ir a un psicólogo. No les sirve, "porque es cuestión de actitud". Si acaso, alguna vez cuando el valle deja de estar.
En consulta siempre pongo un ejemplo muy claro: "Tengo una compañera de trabajo con las mismas funciones que yo. Ambas, tenemos encomendado sacar un cierto volumen de tareas al mes, entre las dos. Y al final de mes, ambas cobraremos la misma nómina. Al llegar al trabajo, ella se sienta y no hace nada. Mientras, yo, me sacrifico por sacar todas esas tareas adelante. Ambas, al final, vamos a cobrar lo mismo. ¿Quién será más probable que proteste e incomode al resto con sus quejas y mal humor?"
Muchas veces incluso son dos tipos de personas que encajan relacionalmente como piezas de puzle perfecto, -y también disfuncional- sobre todo para la persona que hace de valle. Mientras el valle se desgasta emocionalmente sometido a altos volúmenes de estrés suyo y del que fluye, la persona que fluye le da el aliento, la gracia y el buen humor que goza desde el privilegio, pero beneficiándose de que el valle se siga estresando por ambos.
Feliz día 😘