05/02/2026
Soy un chico normal que solo sigue los pasos de un propósito.
Un propósito que nació el día que descubrí que lo que me llevó a vivir debajo de un puente fue una enfermedad mental llamada adicción.
Ese día, cuando me explicaron y entendí que había sido víctima de una enfermedad y que ella era la culpable de todo mi sufrimiento, me sentí estafado, manipulado y extorsionado por mi propio cerebro.
El mismo cerebro al que yo obedecía, porque me decía que todo estaba bien, que no tenía ningún problema y que la culpa siempre era de los demás.
Pero cuando entendí que mi cerebro estaba enfermo, me enfadé. Me enfadé tanto que prometí dedicar mi vida a destapar esta cruel enfermedad silenciosa que tan bien se oculta dentro de nuestra cabeza.
Y ese enfado lo convertí en decisión.
Decidí dedicar mi vida a hacer entender qué les pasa a todas esas personas que sufren una adicción y aún no saben que es una enfermedad que les está destrozando la vida.
Ese es mi propósito.
Y no pienso soltarlo.