02/02/2026
¿Será verdad que Reiki cambia nuestra vida?
Cuando tomas contacto con Reiki, por el motivo que sea, lo primero que haces es adentrarte en el conocimiento de esta técnica, la estudias, aprendes su historia, la forma de aplicarla, los principios que la sustentan, etc., y con el tiempo y la práctica de Reiki, vas comprobando, que ofrece resultados, que sana, que tanto la persona a la que haces un tratamiento de Reiki se va encontrando mejor, en el aspecto que sea, tanto físico como emocional y que en ti, como practicante, también se van produciendo cambios.
Y estos cambios son los que merecen mi atención.
Esos pequeños y sutiles cambios son los que te cambian la vida.
Sí, es verdad que la práctica de Reiki cambia la percepción de tu entorno, cambia cómo te relacionas con él, en definitiva, cambia tu vida. Y eso incluye la relación con tu familia, con tus amigos, en el trabajo y hasta la relación con la naturaleza.
Poco a poco, Reiki empieza a formar parte de ti, se va instalando en tu interior, transformando tu filosofía de vida. La Energía del Universo conspira para estar a tu favor, te ofrece señales que indican un nuevo camino a seguir, lleno de Luz, que proporciona una Paz interior difícil de explicar pero que está ahí, que podemos sentir, que nos lleva a confiar en la vida, con sus aspectos más agradables y felices y a valorar los aspectos menos buenos también. Todo es enseñanza, tenemos que aprender de lo bueno y de lo menos bueno.
Todo esto sucede de una manera silenciosa, despacito, de tal manera que si un día decides mirar hacia atrás te darás cuenta del cambio.
Tus sentidos que siempre han funcionado fisiológicamente bien, han sufrido tal cambio que ahora percibes los colores con un esplendor nuevo y vibrante, como si te hubieran limpiado unas gafas que claro que antes te permitían ver, pero no con los matices con los que ves ahora.
Y los olores que llegan a ti son más intensos, tienen unos matices que antes no reconocías en su totalidad.
Al comer un alimento, ocurre lo mismo, su sabor es otro, mejor y más rico. Además de que hay ciertos alimentos que ya no reconoce tu cuerpo y que vas rechazando.
Al escuchar, tanto música como palabras, estas resuenan en tu interior proporcionándote sensaciones diferentes. El matiz en que se oyen las palabras adquiere otro significado, pues somos capaces de percibir su entonación mas profunda.
Y el tacto. Ahora con las manos somos capaces de sentir el más intimo cambio. Cuando las posamos en otra persona para hacer un tratamiento de Reiki, ¡¡¡ay!!! cuantas sensaciones percibimos. No solo el calor o frio, el cosquilleo o la vibración que habitualmente acompañan a una sesión. Sentimos su alegría, su frustración, su tristeza, su preocupación. ….Y también sentimos como el Amor Incondicional que parte de nuestro corazón y viaja por nuestras manos, llega a esa persona y hace su trabajo, el que necesita ella en ese preciso momento.
Y para mí, el mejor y más grande sentido que despierta con Reiki es reconocer al otro desde el corazón, percibir su energía y conectar con él. Si te dejas llevar por este despertar, te liberas de los prejuicios, de los convencionalismos sociales, religiosos, culturales, de las ideas preconcebidas consciente e inconscientemente.
El Amor Incondicional que ahora anida en tu corazón, no atiende a colores de piel, a creencias en tal o cual divinidad, en si eres rubio o moreno, alto o rubio, tienes o no dinero. Con este “nuevo” sentido activado con la energía Reiki, conectas con el ser interno de los demás desde el corazón y te haces uno con ellos, sin importar nada más.
Reiki es así. Sencillo, contundente, efectivo, sabe lo que tiene que hacer en cada momento, sin que tu intervengas racionalmente, sin juicios, sin esperar a cambio. Y va cambiando poquito a poco tu interior, llegando a lo más profundo de ti y haciendo que tú lo compartas desde el amor y el compromiso hacia el otro.
Reiki es así. Energía del Amor Incondicional a tu plena disposición, siempre. Te cambia la vida sin tú pedírselo, un cambio que sin duda mejora tu percepción de la vida, que te hace agradecer cada día lo mejor y no tan bueno que te sucede, que te hace reconocerte a ti mismo y tu relación con los demás, que te permite aprender continuamente de lo bueno y de lo no tan bueno,….. que te hace sentirte en paz contigo mismo y con el universo del que formas parte.