21/03/2026
La idea de ‘primero la pareja y luego los hijos’ es casi como por orden de aparición en escena. Me refiero a hijos de esta pareja; cuando se trata de hijos de parejas anteriores, lógicamente los hijos estaban antes y necesitan un lugar de prioridad en algunos aspectos respecto a la pareja posterior, aunque esta pareja posterior es adulta respecto a estos hijos. Cuando se trata de hijos de la pareja, son el fruto, son la consecuencia de esta unión, este tercero que dos construyen. En el trabajo terapéutico se observa que cuando los padres están en su lugar, cuando se sienten juntos como pareja formando un equipo y se dan prioridad a su lugar de grandeza, a la jerarquía, los hijos se tranquilizan. En cambio cuando un hijo –y esto ocurre mucho actualmente- se siente el centro de la familia, siente que toda la energía y la atención convergen en él, no me parece que esto le haga muy bien; porque este hijo que se ha convertido en el centro de la familia de muchas maneras, no creo que luego la vida se lo confirme. Un hijo no necesita esto, no necesita sentirse más grande y más importante que sus padres, o más importante que el padre para la madre, o más importante que la madre para el padre. Cuando explico estas cosas mucha gente siente que los hijos son tan importantes que es un sinsentido, pero yo les digo ‘ponte en el papel de hijo e imagínate que tus padres te dicen que tú eres más importante que tu padre o que tu madre’. Para un hijo pequeño esto sería raro, un hijo necesita sentirse importante pero no el más importante y agradece que los padres estén en armonía formando un equipo, inclusive aunque se hubiesen separado.
Joan Garriga
«Primero la pareja y luego los hijos (un hijo no necesita sentirse más importante que sus padres)». Clarín. 26 de octubre de 2020.
Puedes leer la entrevista completa en https://joangarriga.com/entrevistas-a-joan-garriga/