02/03/2026
Aparentemente este melón pesa poco, pero para nosotros significa mucho.
Nos lo regalaron después de cerrar un trato. Gente humilde, de campo, con la que nisiquiera hablamos el mismo idioma. Pero el apretón de manos es universal. No se necesitan contratos.
Este melón creció en un huerto portugués, cultivado por gitanos trashumantes.
Nómadas que caminan tirados por sus bestias hasta donde haya trabajo. No cualquier trabajo. Los que nadie quiere hacer, por ser los más duros y precarios. Ellos doblan el lomo para sostener buena parte de lo que nos alimenta.
Nos acercamos a ellos y cerramos un trato como siempre se hizo. Nos dimos la mano y nos deseamos que todo fuese bien en nuestros caminos.
Cuando marchábamos nos llamaron, nos giramos y nos dieron este melón.
Tenían dos. El trato ya estaba hecho. La palabra ya estaba dada. No había nada que nos tuvieran que agradecer. Quizás por eso me resulta tan difícil transmitir en palabras lo que esto significa para nosotros.
Vuelvo atrás, a cuando te preparas para salir de casa sin saber hasta cuando. Porque unas veces la temporada va "mejor" que otras. O como en esta ocasion, empalmas una temporada de recolección con la siguiente.
Cuando cruzas la Península en un carro tirado por bestias para vivir en un campamento improvisado bajo cualquier puente, elijes muy bien lo que llevas. Los escasos enseres que te acompañaran durante los siguientes meses, mientras soportas condiciones de vida poco cómodas. Llevar algo significa renunciar a otra cosa.
Y ellos decidieron cargar en el carro algunos melones de su huerto.
Por algo, por lo que fuese, el peso de este melón merecia ser soportado antes que otras cosas.
Y aun así, lo pusieron en nuestras manos. Sin ser necesario. Esto es lo que me conmueve. Va más allá de un detalle, muestra que hay diferentes maneras de estar el mundo.
Quizás, cuando todo lo que tienes cabe en un carro, guardas con dignidad lo único que realmente te pertenece. Tu palabra. Tu honraded. Tu honestidad.
Si algo tienen bien entrenado es la capacidad de elegir bien, porque lo más importante no es lo que tienes, sino quién te acompañará a lo largo del camino.