11/01/2026
Enero suele venir lleno de propósitos:
cambiar hábitos, mejorar, hacerlo “mejor” que el año anterior.
Y muchas veces, a las pocas semanas,
aparece la sensación de haber fallado
por no haber podido sostener todo eso.
Pero quizá el problema no sea la falta de voluntad.
Quizá sea que nos proponemos cambios
sin preguntarnos antes desde dónde partimos
y qué podemos sostener de verdad.
En SAFIR vemos a menudo cómo los propósitos se convierten en una nueva forma de exigencia.
Y cómo eso acaba generando más culpa que cuidado.
Si miras atrás,
¿qué tipo de propósitos sueles hacerte?
¿Desde la ilusión… o desde la presión?
Te leemos. Aquí hay espacio para compartirlo.