10/02/2026
La autoconfianza no se enseña.
Se construye.
Y en la primera infancia empieza mucho antes de lo que imaginamos.
Un bebé no entiende nuestros elogios, pero sí entiende algo muy poderoso:
la experiencia directa.
Cuando puede moverse libremente, levantarse, acercarse al espejo y observar sus propios movimientos, su cerebro empieza a conectar algo esencial:
👉 “Soy yo quien lo provoca.”
Ese momento es clave en su desarrollo psicológico.
El espejo Montessori permite al niño:
• tomar conciencia de su cuerpo
• relacionar movimiento y resultado
• reconocer su propia identidad
• repetir logros por iniciativa propia
Cada pequeño intento se convierte en un mensaje interno:
“puedo hacerlo”.
Y ahí es donde nace la seguridad real.
La autoestima infantil no depende de cuánto le animamos, sino de cuántas oportunidades tiene de experimentar por sí mismo.
A veces pensamos que educar es intervenir constantemente.
Pero muchas veces educar es simplemente preparar el entorno adecuado… y observar.
Guarda este vídeo si te interesa acompañar el desarrollo de tu peque desde la autonomía y no desde la sobreayuda 🤍