17/03/2026
En consulta, cuando trabajas con personas que tienen una relación más desordenada con la comida (sin necesidad de que haya un TCA) hay algo que aparece una y otra vez:
un discurso muy rígido, lleno de reglas, de “esto sí” y “esto no”, de alimentos buenos y malos.
Y eso no surge de la nada.
Es algo que se ha ido aprendiendo a lo largo del tiempo:
de mensajes en redes, de profesionales, de la cultura de dieta… de muchos sitios a la vez.
Para muchas personas, ese marco acaba siendo una parte importante del problema:
genera miedo a ciertos alimentos, sensación de estar haciéndolo mal y dificultad para sostener una alimentación más flexible en el día a día.
Por eso creo que esta es una parte clave que muchas veces no se tiene lo suficientemente en cuenta cuando hablamos de salud.
Sobre todo porque aquí en RRSS no sabemos quién escucha ¿no?
Pero (melonaco) aquí hay una verdad un poco incómoda también:
quienes divulgamos o trabajamos en esto no estamos fuera de esa cultura.
A veces también partimos de una mirada rígida hacia la comida, y eso hace que cueste entender que cambiar el lenguaje no es suavizar el mensaje, sino intentar hacerlo más útil. (Esto da para otro video sinceramente)
Porque no es lo mismo decir que un alimento es “malo”, que explicar que es más o menos nutritivo dentro de un patrón global.
Lo segundo no niega la nutrición.
Pero sí puede ayudar a que la relación con la comida sea menos rígida y más sostenible.
Y si de verdad hablamos de salud, probablemente necesitamos tener en cuenta ambas cosas❤️🩹