10/03/2026
Durante gran parte de la historia, el parto ha sido territorio de mujeres.
Mujeres sabias que conocían la fisiología del nacimiento y también sabían cómo acompañarlo cuando esto se complicaba.
Hasta el siglo XVIII, la mayoría de los nacimientos en Europa fueron atendidos por matronas.
Acompañaban partos fisiológicos, dominaban los cuidados para las madres durante el postparto y para los recién nacidos, pero también sabían reconocer y resolver complicaciones con los medios que tenían.
Un ejemplo fascinante es el de Angelique Marguerite Le Bossier du Coudrais.
En el siglo XVIII recorrió Francia durante más de 25 años enseñando obstetricia.
Formó a miles de matronas, pero también a médicos y cirujanos.
Para poder hacerlo creó la famosa máquina, un modelo anatómico de tela que les enseñaba la fisiología del parto, explicaba la anatomía
y mostraba cómo acompañar tanto los partos fisiológicos como las complicaciones cuando estas aparecían.
Podríamos decir que fue uno de los primeros simuladores de obstetricia de la historia.
Recordar a figuras como du Coudrais es hacer justicia histórica.
Muchas de las cosas que hoy se dan por hecho como descubrimientos de la medicina moderna
ya formaban parte del conocimiento práctico de estas mujeres.
Sin embargo, esa sabiduría fue invisibilizada y absorbida por un sistema que nunca reconoció su origen.
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