23/11/2025
Durante el otoño y el invierno debemos prestar especial atención a nuestros niveles de vitamina D. Los días son más cortos, por lo que tenemos menos horas de sol y las temperaturas más bajas hacen que pasemos más tiempo en interiores. Por si fuera poco, es la época en la que más estamos expuestos a virus e infecciones, y nuestro estado de ánimo también puede verse resentido por la menor exposición solar. La llamada vitamina D, en realidad una hormona, activa funciones críticas implicadas en el control de la formación ósea, acciones antibacterianas o anticancerígenas. La necesitamos para construir y mantener nuestros huesos, calmar la inflamación o reforzar el sistema inmunológico. ¡Comprueba tus niveles y refuérzalos en caso necesario!
Consulta con el profesional de la salud.