23/02/2026
Las rabietas forman parte del desarrollo emocional de los niños 👶. Son explosiones emocionales intensas 🌪 que aparecen cuando sienten frustración, cansancio 😴, sobreestimulación o dificultades para expresar lo que sienten. No son manipulación ni mala conducta ❌, sino una forma en la que el niño muestra que no puede regular sus emociones aún.
Durante una rabieta, el cerebro emocional se activa rápidamente 🧠 y la parte racional todavía no puede controlar la intensidad de la emoción. Por eso, intentar razonar en ese momento o dar sermones largos no ayuda, y puede aumentar la frustración 😓.
Como adultos, podemos acompañar de forma efectiva: mantener la calma 🧘, validar la emoción (“sé que estás enfadado”) 💬, poner límites claros (“no puedo dejar que pegues”) 🚦, y enseñar alternativas cuando el niño ya esté tranquilo 🕊. Esto ayuda a que poco a poco aprenda a regularse y a gestionar sus emociones de manera segura.
Es importante estar atentos a señales de alerta 🚨: rabietas muy intensas o prolongadas, que ocurren varias veces al día 🔁, con agresividad frecuente 👊, que afectan al colegio 📚 o la convivencia familiar 🏠, no disminuyen con el tiempo ⏳ y generan gran desgaste emocional en los padres 😓. En estos casos, pedir orientación profesional es prevención y cuidado 🌱, no fracaso.
Con acompañamiento profesional, los niños aprenden habilidades de regulación emocional y los padres reciben estrategias efectivas para manejar estos momentos, reduciendo el estrés familiar 💛.
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Noelia Jiménez