30/12/2025
A L M A + s a l u d | Cuando notamos que nuestro hijo respira habitualmente por la boca, es normal que surjan dudas y preocupación. La respiración oral no es solo un hábito: en muchos casos es la señal de que algo no está funcionando correctamente y conviene actuar cuanto antes.
El primer paso fundamental es observar. Ronquidos, dormir con la boca abierta, babeo nocturno, cansancio al despertar, voz nasal o dificultades de atención pueden estar relacionados con una respiración inadecuada. Ante estas señales, es importante no normalizarlas ni esperar a que “se le pase”.
El siguiente paso imprescindible es la valoración por parte del otorrinolaringólogo. El otorrino es el profesional encargado de descartar o confirmar causas orgánicas como hipertrofia de adenoides o amígdalas, desviación del tabique nasal, rinitis alérgica u otras obstrucciones de la vía aérea superior. Sin esta valoración médica previa, cualquier intervención terapéutica quedaría incompleta.
Una vez descartadas o tratadas las causas médicas, puede ser necesaria la intervención del logopeda especializado en terapia miofuncional. La respiración oral mantenida en el tiempo altera la posición de la lengua, el tono muscular orofacial y el desarrollo de las estructuras faciales. La terapia miofuncional trabaja para reeducar el patrón respiratorio nasal, mejorar la postura lingual y labial y favorecer un correcto equilibrio muscular.
Abordar la respiración oral de forma temprana y coordinada entre profesionales es clave para prevenir futuras dificultades en el habla, la alimentación, la deglución, el sueño y el desarrollo facial. Respirar bien es una base esencial para crecer sano.