02/02/2026
Amar sin miedo es el camino de Jesús.
Jesús no habló del amor como una idea bonita.
Lo habló como una práctica diaria del corazón.
Amar, para él, no era sentir algo agradable.
Era elegir no devolver violencia, no vivir desde el miedo, no endurecer el alma aunque la vida haya dolido.
Jesús entendía que la paz no viene de que todo esté bien afuera, sino de no rompernos por dentro.
Por eso insistía tanto en el perdón, no como obligación moral, sino como liberación interna.
Perdonar, en su enseñanza, es soltar el peso que no nos deja caminar ligeros.
Cuando decía que el Reino de Dios está dentro de nosotros, estaba recordándonos algo muy simple y muy radical:
la paz comienza cuando dejamos de pelear con lo que somos y empezamos a vivir desde el amor consciente.
No un amor ingenuo.
Un amor valiente.
El que pone límites, el que cuida la vida, el que no responde desde la herida.
Como él mismo dijo:
“La paz les dejo, mi paz les doy; yo no se la doy como la da el mundo. No se turbe su corazón, ni tenga miedo.”
(Juan 14:27)
Y también:
“Ámense los unos a los otros como yo los he amado.”
(Juan 13:34)
Ese “como yo los he amado” no es exigencia, es dirección.
Amar sin perderse.
Amar sin violencia.
Amar desde la verdad.
Ahí, y solo ahí, nace la paz.
Munay Weyu