30/12/2025
Tal vez no fue el año perfecto, pero fue el año en que pudiste. Felicidades. Solo tú sabes cuánto dolió llegar❤️
A veces evaluamos el año como si fuera un examen: metas cumplidas, resultados visibles, números que se pueden mostrar. Pero el verdadero valor de una experiencia no se mide solo por su resultado, sino por el esfuerzo, el contexto, la adaptación y la resiliencia que implicó.
Compararnos es casi automático. Vemos logros ajenos sin ver los contextos, los recursos, las heridas o las pausas necesarias. La comparación ignora una verdad básica: nadie más caminó tu camino, nadie más usó tus zapatos. Y juzgar tu año con la regla de otro es una forma silenciosa e injusta de invalidar tu propio proceso.
Hay avances que no se anuncian. Seguir cuando estabas cansado. Detenerte cuando lo necesitabas. Aprender a decir no. Volverte a elegir. Parar. Seguir. Eso también es progreso, aunque no se vea en una foto ni se traduzca en aplausos.
Sobrevivir a un año difícil es un logro muy poderoso. A veces no se trata de brillar, sino de sostenerse. Y eso es fuerza.
Así que antes de cerrar el año con juicio, hazlo con honestidad y empatía. Mira el camino completo, no solo la meta. Reconoce lo que cargaste, lo que soltaste y lo que, aun con miedo o dolor, seguiste caminando.
Puede que no haya sido el año que soñaste… pero si llegaste hasta aquí, fue el año que pudiste. Y eso vale todo❤️