01/02/2020
CORONAVIRUS 2019-nCoV
Ante la multitud de preguntas que ha generado la epidemia del coronavirus que comenzó el 31 de diciembre en Wuhan, vamos a redactar un breve artículo de forma muy sencilla para que todo el mundo sepa de forma correcta lo que está sucediendo al respecto.
Los coronavirus pertenecen a una amplia familia de virus, causantes de enfermedades en humanos, que van desde el resfriado común hasta el SRAS (síndrome respiratorio agudo severo) o el MERS (coronavirus causante del síndrome respiratorio de Oriente Medio). Los virus de esta familia también pueden causar varias enfermedades en los animales.
Los coronavirus se pueden contagiar de los animales a las personas (transmisión zoonótica). De acuerdo con estudios exhaustivos al respecto, sabemos que el SRAS-CoV se transmitió de la civeta al ser humano y que la transmisión del MERS-CoV fue del dromedario al ser humano. Además, se sabe que hay otros coronavirus circulando entre animales, que todavía no han infectado al ser humano.
El 31 de diciembre de 2019 se comunicaron a la OMS varios casos de neumonía en Wuhan (en la provincia china de Hubei). Se trataba de un virus nuevo, diferente a los conocidos, con las incógnitas que conlleva respecto a los problemas que puede causar en las personas y su epidemiología. Desde el inicio del primer brote la OMS ha trabajado tanto con el gobierno Chino como con el resto de los países del mundo para evitar la propagación del virus y adoptar las medidas más adecuadas para hacerle frente.
Esas infecciones suelen cursar con fiebre y síntomas respiratorios (tos y disnea o dificultad para respirar). En los casos más graves, pueden causar neumonía, síndrome respiratorio agudo severo, insuficiencia renal e, incluso, la muerte.
Las recomendaciones habituales para no propagar la infección son la buena higiene de manos y respiratoria (cubrirse la boca y la nariz al toser y estornudar) y la cocción completa de la carne y los huevos. Asimismo, se debe evitar el contacto estrecho con cualquier persona que presente signos de afección respiratoria, como tos o estornudos.
El miércoles 22 de enero de 2020 y el jueves 23 de enero de 2020, el Comité de Emergencia convocado por el Director General de la OMS en virtud del Reglamento Sanitario Internacional (RSI (2005)) se reunió para abordar el brote del nuevo coronavirus (2019-nCoV) en la República Popular China y los casos importados en la República de Corea, Japón, Tailandia y Singapur.
En las enfermedades infecciosas hay un concepto epidemiológico muy importante y que se maneja en muy pocas ocasiones por los medios de información: la tasa de letalidad, que corresponde a la proporción de personas que mueren entre los afectados por una enfermedad en un lugar y tiempo determinados. La tasa de letalidad entre los casos notificados es, hasta el momento (23 enero), del 4% (17 de 557 casos).
Es importante enterder la importancia del concepto, es decir, no solo es importante la incidencia de la enfermedad (el número de casos nuevos en un período determinado); si no también el número de fallecidos entre los enfermos.
Según los datos hasta el momento, el virus se está transmitiendo entre personas a un ritmo reproductivo básico de 1,4 a 2,5 (número de personas promedio que contagia cada persona con la enfermedad). En principio no se sabe con exactitud la fuente de infección inicial, pero la hipótesis más barajada es un reservorio animal (es decir, que el virus se haya transmitido de un animal a los humanos).
En la última reunión del 30 de enero de 2020 el Comité de Emergencia ha declarado el brote como una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional. Es importante aclarar que esto no debe generar una alerta fuera de lo normal en los ciudadanos. Esta declaración el Comité entiende como un espíritu de apoyo y agradecimiento a China, sus habitantes y las medidas que el país ha adoptado en las primeras líneas del brote, con transparencia y, se espera, también con éxito.
Es necesario un esfuerzo coordinado a nivel mundial para intentar detener la propagación del virus; ya que se ha reconocido que todavía persisten muchas incógnitas.
No existe un tratamiento específico, si bien muchos de los síntomas se manejan con facilidad a nivel clínico: fiebre, tos... también puede aparecer disnea y otras alteraciones respiratorias. Se han notificado en algunos casos alteraciones gastrointestinales como diarrea y en casos más graves fallo renal y muerte.
El virus ya se ha secuenciado y en el caso de que aparezcan casos sospechosos las autoridades sanitarias de nuestro país ya están preparadas para determinar si un paciente ha contraído la enfermedad.
Mantengamos la calma y os seguiremos manteniendo informados si existen novedades relevantes.
Un saludo cordial.
Fuente: Organización Mundial de la Salud. https://www.who.int/es
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