16/01/2026
Wilhelm Reich influyó en la psicoterapia Gestalt de una manera silenciosa pero profunda. Su mayor aporte no fue una técnica concreta, sino una forma de entender al ser humano, como una unidad donde cuerpo, emociones y forma de relacionarse no pueden separarse. Para Reich, la manera en que una persona vive, siente y se defiende queda grabada también en su cuerpo, y a eso lo llamó coraza caracterológica.
La coraza caracterológica puede entenderse, en términos simples, como el conjunto de hábitos que una persona fue desarrollando para protegerse. No se trata solo de ideas o creencias, sino de tensiones corporales, formas de respirar, posturas, maneras de hablar y de vincularse. Son respuestas aprendidas que en su momento ayudaron a sobrevivir emocionalmente, pero que con el tiempo pueden volverse rígidas y limitantes.
La psicoterapia Gestalt encuentra en esta idea un punto de encuentro fundamental. Desde la Gestalt no se considera que estas defensas estén “mal” ni que haya que eliminarlas. Al contrario, se las comprende como intentos válidos del organismo por autorregularse. El foco terapéutico no está en luchar contra la coraza, sino en darse cuenta de cómo funciona hoy, en qué situaciones aparece y qué efectos tiene en la vida actual de la persona.
En la práctica gestáltica, la influencia de Reich se nota en la atención al cuerpo, al tono emocional y a la forma en que la persona está presente. Se observa cómo alguien se contrae al hablar de ciertos temas, cómo contiene la respiración, cómo evita el contacto o lo fuerza. Todo esto no se interpreta de manera teórica, sino que se explora junto al paciente como experiencia viva.
Así, la coraza caracterológica deja de ser vista como un obstáculo y se convierte en una vía de comprensión. A través de la conciencia, la persona puede reconocer sus viejos modos de protegerse y abrir espacio a respuestas más flexibles, auténticas y acordes a su vida actual. En ese punto, Reich y la Gestalt se encuentran, en la confianza en que el darse cuenta puede devolver movimiento allí donde antes solo había rigidez.