17/03/2026
En Fallas hay dos Valencias.
La de la pólvora en la calle… y la que vemos en quirófano.
Como anestesista estos días significan avisos urgentes por quemaduras, cirugías de mano por explosiones a corta distancia, lesiones oculares graves y, a veces, algo que impresiona especialmente: la vía aérea en pacientes con quemaduras faciales tras una deflagración.
Lo que fuera es ruido y fiesta, dentro es dolor agudo, sedaciones urgentes y cirugías que nadie tenía en sus planes esa mañana.
La mayoría tienen algo en común: exceso de confianza. Petardos en la mano, material no homologado, encender y no apartarse, niños sin protección.
La pirotecnia tiene tradición.
Las lesiones también.
No se trata de no disfrutar.
Se trata de no normalizar riesgos evitables que cada año llenan urgencias y quirófanos.
Porque un segundo de pólvora puede acabar en meses de recuperación.