16/10/2025
𝔼𝕟 𝕖𝕝 𝔹𝕝𝕠𝕘 𝕕𝕖 ℂ𝕆𝔽𝔼ℕ𝔸𝕋
𝐋𝐀 𝐑𝐄𝐋𝐀𝐂𝐈Ó𝐍 𝐃𝐄 𝐋𝐀 𝐂𝐎𝐋𝐔𝐌𝐍𝐀 𝐕𝐄𝐑𝐓𝐄𝐁𝐑𝐀𝐋 𝐂𝐎𝐍 𝐋𝐀𝐒 𝐄𝐌𝐎𝐂𝐈𝐎𝐍𝐄𝐒
Literal y simbólicamente ella es nuestro sostén en la vida: pilar de la estructura ósea y muscular pero también acumuladora por excelencia de las tensiones cotidianas.
¿Qué pasa cuando las emociones la sacan de eje? Responden los especialistas.
La interconexión en la columna vertebral, integrada por las vértebras cervicales, dorsales y lumbares, y el sistema nervioso es tal que basta recordar que se encarga de alojar y proteger la médula espinal. Es decir, que cualquier desequilibrio del cuerpo afectará a la columna y cualquier problema persistente en la columna afectará la salud psico-física.
De hecho, se cree que el 90% de los padecimientos tienen alguna conexión con la columna vertebral, ya sea que pequeños desplazamientos de las vértebras opriman los nervios que alimentan a nuestros órganos y a distintas partes del cuerpo, dañándolos indirectamente, o que un problema en el cuerpo ocasione una tensión que termine por dañar al sistema nervioso y, en consecuencia, a la columna vertebral.
Hoy día se reconoce que además de los daños estructurales debidos a un traumatismo (caída, accidente o hábito inadecuado) o a un desequilibrio en los órganos internos (hígado, vesícula biliar, corazón, bazo o riñones), las emociones son otra de las causas principales del dolor de espalda. Nuestra columna absorbe y manifiesta a través de su postura sentimientos como la rabia, la tristeza o la preocupación. Cuando estas emociones se acumulan y persisten en el tiempo provocan dolencias crónicas y malestar general.
EMOCIONES FUERA DE EJE
La postura es la posición que nuestro cuerpo adopta habitualmente cuando estamos sentados, de pie o corriendo. Diversos factores inciden en ella: el cansancio, el tono muscular, la herencia, posiciones incorrectas, las emociones; la tristeza y el miedo por ejemplo, nos encorvan. Nuestra postura es un modo de comunicación no verbal. Una baja autoestima o timidez se relaciona con llevar la cabeza baja. La desilusión y el abatimiento, con llevar los hombros adelante.
Las alteraciones de los músculos también se asocian a determinados pensamientos o emociones. Cuando se afecta la musculatura cervical, por ejemplo, es probable que haya un problema en la esfera intelectual o temperamental. Generalmente afecta a personas que pasan muchas horas leyendo o escribiendo, que soportan mucha tensión, son exigentes y difíciles de contentar. El dolor en la zona de los hombros y la parte superior de la columna se asocia, sobre todo, con una sobrecarga, un exceso de responsabilidad, imposibilidad de llevar a cabo las obligaciones.
El Dr. Fiz Fernández, médico antropólogo, destacado investigador de la columna vertebral y sus derivaciones, asegura: “no cabe duda de que la espalda habla un lenguaje que hay que saber interpretar. La persona de luto aparece encorvada, el cobarde, el hipócrita y el adulador tienen la espalda arqueada, en tanto que el hombre altivo y franco se nos muestra erguido”.
¿Por qué sucede todo esto? Debido a la interconexión de los sistemas motor y nervioso. El sistema nervioso, mediante las neuronas, los neurotransmisores y los impulsos eléctricos, permite que el pensamiento llegue hasta el tejido muscular en forma de una acción y, quizás, de una contracción (voluntaria o no). Las emociones provocan de igual manera respuestas que se traducen en pensamientos conscientes o inconscientes que, a través del sistema nervioso, llegan hasta los músculos, los órganos, los vasos o la piel.
LAS CONSECUENCIAS...
⬇️𝕋𝕖 𝕕𝕖𝕛𝕒𝕞𝕠𝕤 𝕖𝕝 𝕖𝕟𝕝𝕒𝕔𝕖 𝕔𝕠𝕟 𝕖𝕝 𝕒𝕣𝕥í𝕔𝕦𝕝𝕠 𝕔𝕠𝕞𝕡𝕝𝕖𝕥𝕠 𝕒𝕢𝕦í⬇️
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