07/01/2026
Un hombre acude a consulta con una sensación difícil de explicar:
al mirarse al espejo, su reflejo aparece ligeramente retrasado, como si no le perteneciera.
Lo ve… pero no se reconoce.
Este caso nos recuerda que la identidad corporal no es solo verse,
sino integrar tiempo, movimiento y percepción en una única experiencia de “yo”.
Cuando esa sincronía falla, el cerebro deja de anticipar correctamente…
y lo familiar se vuelve extraño.
👉 En este carrusel exploramos qué ocurre cuando se rompe esa coherencia
y qué nos enseña sobre el funcionamiento del cerebro humano.