20/04/2020
Tal y como ya planteé anteriormente, hoy hablaremos de cómo llevar una alimentación adecuada durante el confinamiento. Y no se trata de qué tipo de alimentos tomar, sino de cómo mantener a raya el hambre emocional, la que nos hace tomar cosas que en el fondo preferiríamos no tomar y que nos lleva a un sentimiento de culpa y malestar tras haberlo hecho.
El hambre emocional es aquella que aparece de pronto, no puede esperar, no se sacia con cualquier tipo de comida sino con algo muy concreto que nos apetece mucho, y es consecuencia de alguna emoción, principalmente aquellas que nos hacen sentir mal. Esta definición, aunque escueta, nos sirve para dos cosas: identificar el hambre emocional y comenzar a intuir qué es lo que la provoca. Así, cuando sintamos ese hambre, primero debemos hacer un análisis, y saber de qué tipo de hambre se trata, si física o emocional. Si determinamos que se trata de la segunda, debemos tomarnos un momento para la reflexión, e intentar determinar qué emoción es la que está provocándola, para intentar así dar salida a esa emoción por otras vías.
Las emociones negativas en cada persona pueden ser muy distintas, y venir provocadas por mil cuestiones diferentes. Sin embargo, el hecho de que nos encontremos en este estado de alarma puede hacer que haya una serie de emociones que aparezcan con mayor frecuencia. Entre ellas destacamos el aburrimiento, el miedo y la apatía. Con las pautas del anterior post podemos mejorar esas sensaciones. Sin embargo, también hay que tener en cuenta que es normal que ante estas circunstancias uno no esté al 100%. Reconocer ciertas emociones no tiene que servir sólo para eliminarlas, sino también para aceptarlas e integrarlas, dándoles su lugar.
Evidentemente, si el malestar es tan grande que nos bloquea o supera, será el momento de consultar con un esecialista que nos ayude.
La otra gran herramienta con la que contamos para vencer el hambre emocional son los reforzadores. Estamos acostumbrados a utilizar la comida como reforzador. Y ya es hora de que eso vaya cambiando. Hagamos una revisión a tododos nuestros potenciales reforzadores, y saquémosles de paseo (ya que nosotros no podamos, que al menos lo hagan ellos ;)
Así que vamos a ponernos en marcha y no salgamos de esta cuarentena habiéndole hecho un daño a nuestro cuerpo que después tengamos que reparar.