31/12/2023
Estos días las redes sociales se inundan de mensajes de reflexión, de valorar el año que está apunto de acabar y de generar compromisos a partir del día 1 de enero.
A veces las personas actuamos de forma cíclica, y más en estas fechas donde el contexto nos empuja a realizar estas valoraciones.
Este año, en vez de invitaros a reflexionar, me gustaría compartir con vosotr@s mi reflexión.
Y es que este año me he pillado muchas veces esperando. Esperando a que llegara X, a que pasara Y, a que la situación Z mejorase, a sentirme de tal forma... Muchos sabéis que este año no ha sido fácil, me ha empujado a hacer cambios que no tenía previstos (y reconozco que me daban y me siguen dando miedo), de renunciar a cosas y de construir otras nuevas. Y , aunque muchas veces sigo fantaseando con esos "cuando llegara...", me descubro dando pasitos (a veces más grandes, a veces pequeñitos) siempre en la misma dirección. En la de aprender a cuidarme de una nueva forma, de soltar algunas cosas que no me vienen bien y de acoger otras. Y es que, aunque las reflexiones son importantes y los compromisos que surgen en estos días también lo son, me gustaría remarcar los compromisos cotidianos. Esas acciones que hacemos de manera diaria, de forma constante y que son las que van construyendo nuestra vida.
Porque la vida consiste en coleccionar recuerdos, hechos, atardaceres, risas, renuncias, miedos, ilusiones, cambios...En resumen construir nuestra propia historia. Y que mejor forma de hacerlo que día a día, ¿no?
Feliz año nuevo a tod@s.
Y, como siempre, gracias a tod@s los que compartís conmigo capítulos de vuestra historia y me permitís participar en ella ❤️.